No estás solo

Queridísimo amigo,

Espero que te recuperes pronto, ya que tienes que cuidar mucho de tu familia y ellos te necesitan porque te quieren incluso más de lo que te piensas. Además, debes saber que, aunque los pacientes y médicos seáis los que estáis en primera línea de batalla, todos estamos juntos en esto. Por eso, hay tantísima gente en el mundo que está creando iniciativas, trabajando, rezando, buscando vacunas, apoyando y ayudando en la medida de sus posibilidades a poner fin a esto sin causar más daños de los ya hechos. Por eso quiero repetirte: no estáis solos.

Mi nombre es Gonzalo, y tengo que decir que me ha encantado esta iniciativa porque yo, como tantos otros, estaba buscando la manera de ayudarte, y qué mejor que acompañarte en estos momentos de dificultad. Si quieres, te cuento un poco de mi vida, para que nos conozcamos mejor. Por mi edad, habrás adivinado que me encuentro en el último curso del colegio y que en unos meses haré la prueba para el acceso a la universidad (lo que no tengo claro es cuándo, pero seguro que la acabamos haciendo). Tengo cinco hermanos y una hermana, que es la mayor, o sea, que no tiene ningún problema entre tanto chico. La verdad es que tengo una familia muy buena y me llevo muy bien con todos, cosa por la que doy gracias a Dios todos los días. Además, me encanta practicar todo tipo de deportes, aunque tampoco soy muy bueno en ninguno, especialmente fútbol y salir a correr con mis hermanos.

Ahora háblame de ti: ¿qué tal vas?, ¿cómo te llamas?, ¿qué te gusta? Y, a pesar de que nunca vaya a obtener una respuesta, quiero que sepas que me interesa y me gustaría saberlo.

Finalmente, quiero hacerte saber lo mucho que me ha gustado hablar contigo a través de esta carta y volvería a hacerlo cuantas veces fuese necesario para conocerte mejor. Y, decir que los aplausos que se dan todos los días a las 20:00 a esos médicos que se están dejando la piel para ayudarte a que te recuperes, también son para todos esos pacientes que estáis sufriendo tanto. Por último, te recomiendo que intentes, a partir de ahora, ser más amable con el médico que te asiste y que siempre que hables con tu familia, aunque sea a través de una pantalla, les ofrezcas tu mejor sonrisa.

Desde aquí yo os seguiré apoyando y rezando por todos vosotros. Porque cuando llegan los momentos duros, es cuando realmente se nota la fraternidad entre los hombres.

Ha sido un placer habar contigo.

Un fuerte abrazo ¡y espero que te recuperes muy pronto!

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