El héroe payaso

Por don Jaime Benguría


La brevedad de esta novela no impide que su historia, un simple recuerdo de un pasado olvidado, hable tan profundamente de la siempre contradictoria condición humana.

Más que una novela, esta pequeña joya del escritor francés Michel Quint parece formar parte de un conjunto de microrrelatos. Una historia al más puro estilo de los cuentos del norteamericano Raymond Carver o Truman Capote, herederos de los relatos fantásticos de Chejov en el San Petersburgo de principios del siglo XX. Esta novela sin embargo es algo más que un cuento. La figura del protagonista recuerda al del antihéroe de «El guardián entre el centeno», de J. D. Salinger. Un Holden Caulfield del Burdeos de los años 60, con una crudeza que abruma, con un tono de desprecio que entristece, y con una sinceridad arrolladora, impropia incluso para el mayor de los pecadores en una cruda confesión final. Un lenguaje rico y directo, lleno de metáforas e íntimas consideraciones personales, con el que el autor va llevando al lector a un desenlace súbitamente intenso, que le impacta de lleno por la concisión y brevedad de la escena.

Tiene una estructura corta, clara y sencilla. Comienza con un acontecimiento peculiar en la Sala de Audiencias del Palacio de Burdeos, contado en forma de noticia, aparentemente inconexo con el resto de la novela, pero que es el texto que finalmente la justifica. Ésta arranca con el relato, en primera persona, de un niño avergonzado por la apasionante y casi obsesionada afición de su padre, un serio y venerable maestro de escuela, de disfrazarse de payaso y actuar, patéticamente, en todo tipo de fiestas. No sólo de su padre, sino también de todos los que le rodean, descritos con un agridulce tono de desprecio y cariño, de prepotencia y nostálgico arrepentimiento. Después de haber puesto en contexto al lector, de haberle introducido a su injustificada amargura infantil, narra la batallita militar contada por su tío Gaspar, un cuento de héroes sin medallas ni reconocimiento, que dará luz y quitará, de una bofetada, la estúpida soberbia que le hacía ver a su padre no sólo como un payaso de profesión, sino también como una patética persona. La historia sucedió durante la Segunda Guerra Mundial, entre el padre del protagonista, entonces un joven francés que se mete en la resistencia «por diversión y ganas de aventuras», y un soldado nazi, Bernhard, de profesión payaso durante su vida civil. Será este quien le enseñe el sorprendente poder de la risa y el humor, antídoto del miedo y de la desesperación en un mundo que ha perdido el sentido.

Una historia que Michel Quint rescata desde lo más profundo de su memoria, para que se nos erice el pelo y recordemos que los mejores héroes siempre permanecerán en el anonimato. Un libro entrañable y sincero, que se paladea desde la portada hasta el punto final, y que deja finalmente un buen sabor de boca.

Ficha técnica:
Título: Los jardines de la memoria.
Autor: Michel Quint
Editorial: Salamandra
Páginas: 86

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